Una leyenda del básquet panameño

DAVIS PERALTA CHECA, MAYOR ANOTADOR DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE MÉXICO 1968

Su historia inspira respeto y a la vez crea nostalgia entre los amantes del baloncesto, pues sus hazañas sobre el tabloncillo se relatan con tanta pasión y a la vez son referencia de la cúspide que alcanzó este formidable armador, que llevó a Panamá a disputar los más grandes torneos mundiales de esta disciplina deportiva, como lo cuenta el periodista Isaac Castillero Wilson en un extraordinario reportaje publicado en la revista Sport and Health, del cual hacemos referencia.

Peralta Checa desde temprana edad amó el deporte del aro y el balón, convirtiendo el gimnasio Neco De la Guardia en su principal escuela. En este lugar y bajo la supervisión de su abuelo paterno, José Antonio Checa, que era el administrador, no se perdía los juegos de básquet de cuantas ligas se organizaban y como buen niño esperaría cada entretiempo en los partidos para tomar el balón y lanzarlo a la canasta preparando y afinando la puntería que a lo largo de su carrera sería su carta de presentación.

SUS HAZAÑAS

Sus números hablan por sí solos y durante el Torneo Centroamericano de Baloncesto realizado en Guatemala en 1966 y cuando Panamá ya figuraba en lo alto del podio, Davis empata un récord histórico de tiros libres que desde hacía 30 años atrás nadie osaba acercarse, al encestar 47 tiros libres de 50; de esta forma, su leyenda comenzaba a escribirse y de qué forma.

En 1967 viaja a El Salvador a la disputa del II Centrobasket, en el que logra nuevamente ser el mejor al ganarle a Cuba. Ese año Panamá también se llevó la presea de bronce en los V Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, que le dio la clasificación a los Juegos Olímpicos de México en 1968.

"Fue la única vez que el baloncesto panameño llegó a unos Juegos Olímpicos. Nos concentramos durante varios meses en la Escuela Isabel Herrera Obaldía para llegar a la cita. Sólo le pudimos ganar a Senegal, creo que pudimos hacer mejor actuación si no hubiéramos jugado amistosos contra rivales directos que vieron nuestro potencial. Aunque yo fui el mayor anotador del certamen con un promedio de 27.1 puntos por partido, totalizando 217 tantos en 8 partidos, incluyendo 32 unidades a España, mi compañero Pedro ‘el Mago’ Rivas fue seleccionado entre los 10 mejores del mundo".

Un año después, Panamá participó en el Centrobasket en La Habana, Cuba, donde logró derrotar a los anfitriones. En aquel entonces se le acercó Fidel Castro y le dijo que si sabía que el baloncesto era para personas gigantes, a lo que el istmeño contestó: "No le tengo miedo ni a usted".

RIVALIDAD

En 1970, nuestro país albergó los Juegos Centroamericanos y del Caribe y con ello un duelo más ante los cubanos en disputa de la presea dorada. Ante un gimnasio Nuevo Panamá abarrotado, el equipo panameño superó 86 por 81 a los caribeños, con 32 puntos de Peralta, en un intenso y accidentado encuentro.

Durante ese mismo año el equipo panameño participó en el Campeonato Mundial en la antigua Yugoslavia. A pesar de ser la primera vez, los criollos obtuvieron un honroso noveno lugar, aunque, según Peralta, pudo significar un poco más, ya que a falta de escasos segundos para culminar las acciones, los uruguayos ganaban por un solo punto y Pedro "el Mago" Rivas se preparaba a sacar el balón por uno de los laterales.

Rivas cedió la esférica a Peralta, quien penetró hasta colocarse debajo del aro y al momento de depositar el balón, pensó si debía hacerlo de tablero o de hilo. Esa fracción de segundo les costó a los panameños la clasificación y de paso meterse entre los mejores seis del mundo. Peralta lloró desde el viejo continente hasta llegar a casa.

Peralta se retiró en 1978 después de disputar los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín 1978 y actualmente su hijo Jair, quien siguió sus pasos como armador de la selección panameña hasta su retiro, es hoy en día el presidente de la Federación Panameña de Baloncesto (FEPABA).

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