Una triple despedida en el estadio Calvin Byron

(El Empalme, 4 de abril de 2016) — La noche del domingo quedará en la historia del béisbol bocatoreño como el instante cuando el antiguo Estadio Calvin Byron finaliza una memorable página para darle paso a un esperanzador capítulo con la construcción de un nuevo estadio.

El codiciado out 27 entre los equipos de Bocas del Toro y Chiriquí selló lo que para muchos fue una de las más grandes épocas en el béisbol bocatoreño en el antiguo Calvin Byron, coloso que fue sede de cientos de duelos.

En ese momento fuegos de artificio iluminaron los rostros de los miles de fanáticos, esta vez, no llenos de lágrimas ni melancolía, sino de optimismo y orgullo pues dentro de poco letras doradas seguirán escribiéndose, pero en un nuevo y magnífico estadio.

“He visto mucho béisbol aquí en el Calvin Byron, no estoy triste por el cierre del Estadio, todo lo contrario, con el nuevo, todo debe mejorar, además eso es sano para nuestra juvenil y el equipo mayor, porque con un nuevo estadio tendremos un mejor béisbol”, exclamó Jacinto Mendieta seguidor del equipo bocatoreño.

En realidad tres despedidas se dieron en este histórico partido. Uno de los memorables momentos se dio al finalizar el quinto episodio cuando dos glorias del béisbol nacional dijeron adiós al Calvin Byron y la afición.

Freddy Herrera del equipo chiricano y Miguel Gómez de Bocas del Toro realizaron su último recorrido de bases, como parte de su ya anunciado retiro de los campeonatos nacionales.

“Hoy me despido junto a un gran compañero, Freddy Herrera, además le digo adiós al Estadio y a la afición, pero no al béisbol, al finalizar la temporada me dedicaré a trabajar por la provincia de Bocas del Toro con niños entre los 10 y 14 años”, reveló Gómez.

Sobre la construcción del nuevo estadio señaló: “Es una gran noticia para nuestros peloteros y los fanáticos, además Bocas del Toro se lo merece pues hemos tenido muy buenos resultados en los últimos 6 años”.

Luego de sus declaraciones, un instante místico surgió. Con mucha parsimonia, una vez más, Gómez se dirigió al montículo y tomó una pequeña cantidad de tierra del Calvin Byron, como recuerdo de su gran carrera como lanzador.

Fue el último momento de Gómez en el montículo del antiguo Calvin Byron, esta vez, no para hacer sus lanzamientos, sino para llevarse un extracto del campo de batalla en el cual libró memorables enfrentamientos.

Así se cerró esta página en el coloso bocatoreño, con 27 outs, fuegos de artificio, tres despedidas y la esperanza bocatoreña de escribir nuevas letras de oro en un estadio de primer mundo, cuando resurja el nuevo y mejorado Calvin Byron.

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